¿Mi alimentación me sirve?

Es interesante cómo la salud se ha vuelto una moda, por lo que se han generado tendencias que, a veces, nos confunden y más bien nos alejan del objetivo que buscamos. Dentro de todo esto, está el tema de la alimentación, con diversas formas: para bajar o subir de peso; mantenerse saludable, como la dieta keto o el ayuno intermitente; vegetariana o vegana, alimentación balanceada, entre un montón de alternativas más.

Primero, ¿se tiene claro el objetivo que se quiere alcanzar?

Por cierto, si su objetivo es bajar o subir de peso o lograr el cuerpo “ideal”, le invito a repensarlo, realmente ¿para qué quiere eso?, es decir, ¿para qué quiero lograr ese peso o ese cuerpo “ideal”? ¿Cuál es el fin?, ¿cree que llegando a ese valor logrará el bienestar? O ¿será feliz? ¡Cuidado! Muchas veces tratando de lograr el peso ideal se realizan prácticas que le alejan del bienestar y muchas personas, que han logrado llegar a ese valor, se dan cuentan de que la felicidad no depende de un peso y siguen tristes.

Pregúntese: ¿cuál es el fin que busco al querer modificar mi alimentación?

Es importante recordar que la alimentación es la forma de obtener los insumos (nutrientes) necesarios para que nuestro cuerpo funcione de manera óptima. ¿Lo que está comiendo le está aportando lo que usted realmente necesita?

Si ya se planteó un objetivo y decide realizar modificaciones, tome en cuenta que se generan luchas internas entre lo que le dice su cuerpo, lo que dicen los “expertos”, incluso, su historia de vida, los patrones de alimentación y los pilotos automáticos que ha generado.

Por eso, para realizar cambios en la alimentación, es necesario:

  • Darle un lugar a la alimentación en su vida planificando desde lo que compra, hasta cómo lo prepara y cuándo lo va a consumir; que no sea cuando hay tiempo o para cuando haya dinero o lo que pueda comer.
  • Identificar las recomendaciones de expertos que pueda seguir y se alineen a sus objetivos, las cuales pueda sostener en el tiempo, para resultados a mediano y largo plazo.
  • Escuche a su cuerpo, conecte lo que piensa, siente y las señales que él le da; se sorprenderá de la sabiduría interna que ha estado ignorando.
  • Analice si sus prácticas de alimentación se relacionan con su historia, además, si algunos están en piloto automático y los podría reprogramar.

Quizás, también podría servirle preguntarse:

  • ¿Por qué como lo que como ?
  • ¿Para qué como lo como?
  • ¿Cuándo como lo que como?
  • ¿Dónde como lo que como?
  • ¿Cómo como lo que como?
  • ¿Cuánto como lo que como?

Máster Ana Yanci Zúñiga Bermúdez
Nutricionista de la Oficina de Bienestar y Salud
Universidad de Costa Rica

 

Deja un comentario