Autoestima

Es el requisito fundamental de una vida plena.  Se trata de algo más que de una opinión o un sentimiento.  Es una fuerza motivadora que lleva al bienestar.

Autoestima es sin duda un concepto ampliamente conocido y utilizado, quizá la mayoría de personas podrían dar una definición y de manera bastante correcta, pero en la actualidad se considera que la autoestima es un constructo que trasciende la idea básica de autovaloración y aunque la incluye, va más allá e incorpora aspectos biopsicosociales los cuales, si se ven impactados de manera negativa afectan la salud, las relaciones y la productividad, mientras que su robustecimiento potencia a la persona global, es decir, su salud, su adaptabilidad social, sus capacidades y competencias.

En las últimas décadas, dado los cambios experimentados tanto a nivel social, político y económico, y considerando el impacto que éstos han tenido en las esferas de la salud mental, se ha tornado indispensable y requerido hablar de autoestima, primordial concepto sobretodo y fundamentalmente para los jóvenes universitarios quienes con el ingreso a estos universos, se enfrentan a una gran cantidad de cambios y desafíos, ante los cuales deben rápidamente reforzar o desarrollar una serie de habilidades y herramientas que les permitan ajustarse y lograr con éxito la vivencia de una etapa que determina sin duda de manera definitiva sus proyectos de vida para la adultez y en muchos casos determinan el resto de sus vidas.

La autoestima o autoconcepto, por lo tanto, es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de expresarlo, de quienes somos, del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad en un contexto social determinado.  Es la percepción valorativa y confiada de sí mismo que motiva a la persona a manejarse con propiedad, manifestarse con autonomía y proyectarse satisfactoriamente en la vida social.

El nivel de autoestima que una persona desarrolle puede ser determinante para alcanzar el éxito en la vida. La autoestima como otras áreas de la vida, es un proceso dinámico en el cual realizamos ajustes constantemente, se aprende, cambia y la podemos mejorar o no.

Un autoconcepto saludable es la base del sentido de identidad, el cual se considera como una necesidad constante en cualquier etapa de la existencia, resulta evidente que tanto en la niñez como en la vida del adulto joven, maduro o mayor, la identidad propia se va descubriendo y consolidando cada vez más.  Así, un sano sentido de identidad personal constituye una de las principales fuentes de bienestar y salud mental a lo largo de la vida.

La autoestima se desarrolla desde el nacimiento, sus bases se adquieren en el núcleo familiar ya que las relaciones de amor con la o las personas significativas permiten al niño adquirir la confianza que lo hará sentirse luego apto para la vida.

Según se ha planteado desde diversos enfoques de la psicología, la autoestima estaría conformada por seis componentes, los cuales se constituyen a través de la vida mediante   práctica, es decir, son habilidades o experiencias que se consiguen con la realización continuada, se pueden adquirir, desarrollar y modificar:

Componentes de la autoestima

Los componentes de la autoestima son habilidades o experiencias que se pueden adquirir, desarrollar y modificar

Partiendo del esquema, podemos decir entonces que es la suma de los seis componentes mencionados lo que permite establecer una adecuada autoestima., lo que provoca en las personas intentar ser conscientes de todo lo que tienen que ver con sus acciones, propósitos, valores y metas. Implica vivir al máximo de sus capacidades, sean cuales sean.  Es vivir responsablemente y con sentido de realidad. Consiste en la capacidad de verse a sí mismo, no mejor ni peor, sino como la persona que realmente se es.  Significa el reafirmarse en su valía personal, expresándolo en una actitud positiva hacia el derecho de vivir y ser feliz.

Consiste también, en gestionarse correctamente en la dimensión personal, asumiéndose, cuidándose y organizándose bien en la vida. Implica la capacidad creativa de adaptarse y ajustarse de forma adecuada, fomentando el bienestar personal y complementariamente, el del grupo al que se pertenece.  Equivale a no falsearse como persona para agradar a los demás, es vivir de forma auténtica.

Es creer que uno puede hacer bien distintas cosas y sentirse seguro al realizarlas, lo que permite sentir tranquilidad en la compañía de otros y reaccionar con espontaneidad y libertad de acción en diferentes situaciones. Significa confianza en el funcionamiento de sí mismo(a), la mente, la capacidad para pensar y entender, para aprender, elegir y tomar decisiones.

Se hace importante rescatar que la autoestima para nada puede significar beligerancia o agresividad, no es abrirse paso para ser el primero o pisar a los demás; tampoco es afirmar los propios derechos siendo ciego e indiferente a los de los demás.

Es importante finalizar haciendo énfasis en que las personas que se sienten bien consigo mismas suelen sentirse igualmente bien en la vida y no es que no enfrenten conflictos, obstáculos o malos momentos, pero consideran que merecen ser amadas y respetadas, por lo tanto, demostrarán sus sentimientos positivos hacia sí mismo(a), hacia los demás y hacia las situaciones sean agradables o no.

Por el contrario, una autoestima poco saludable en una persona puede manifestarse en:

  • Una inadecuada elección de pareja
  • Vínculos con otras personas que solo presentan frustraciones
  • Una insatisfactoria elección de profesión o trabajo
  • Incapacidad para disfrutar el éxito
  • Comer o vivir de forma destructiva
  • Metas y sueños no cumplidos
  • Ansiedad o depresión crónica
  • Bajo rendimiento académico o laboral
  • Necesidad de amor
  • Necesidad constante de obtener la aprobación de los demás

Sin embargo, experimentar alguna de las situaciones mencionadas, no significa que ese sea el único camino o que eso es lo merecido, por el contrario, mencionamos que autoestima no es ausencia de retos, es más bien el motor que debe impulsar a la persona a la búsqueda de la felicidad, es el impulso a la vida, a la búsqueda de ayuda, del cambio y el crecimiento.

Referencias:

Braden, N. (2011) El poder de la autoestima: cómo potenciar este importante recurso psicólógico.  Barcelona. Espasa libros,S.L.U.

Mézerville, G. (2004) Ejes de salud mental: los procesos de autoestima, dar y recibir afecto y adaptación al estrés. México.Trillas.

Rodrígez Naranjo, M. Autoestima en la adolescencia: análisis y estrategias de intervención. Extraído de:  International journal of psychology and psychological therapy, ISSN 1577-7057, Vol. 12, Nº. 3, 2012, págs. 389-404

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