“Es imposible no comunicarse”

En este primer blog de esta serie, quisiera dedicar unas breves reflexiones sobre un tema vital en las relaciones humanas: la comunicación. Soy de la opinión de que los seres humanos están configurados como seres sociales, es decir: individuos que necesitamos del otro para la consecución de sus objetivos como especie, más allá de la mera supervivencia o reproducción.

Pero irónicamente no siempre que nos comunicamos, nos estamos comunicando. No hay error de redacción en la frase anterior, más bien es una certeza que podemos constatar incluso en nuestra propia vida, en nuestra propia cotidianidad: alguna vez no entendimos un mensaje de texto que nos enviaron; alguna vez nuestras palabras no concordaron con los gestos de nuestra cara, y alguna vez asumimos que aquella persona mal encarada posee mal genio cuando en realidad se trata de una persona muy amable.

Tenemos muchos ejemplos, de todo tipo y circunstancias, en los que la comunicación no cumple su función porque en ella intervienen muchos más factores que el emisor, el receptor, el canal, el código y el mensaje (justo como nos lo enseñaron cuando estábamos en la escuela). Esta serie se apoyará en las investigaciones y conclusiones del psicólogo austríaco-estadounidense Paul Watzlawick, quien fue un reconocido investigador de la comunicación humana en la segunda mitad del siglo XX.

Watzlawick plantea que la comunicación no se trata de un proceso lineal puro, sino que en ella intervienen factores de relación entre las personas, así como la interpretación que se hace de lo que los demás están expresando, entre muchos otros aspectos que iremos viendo en esta serie.

Es así como Watzlawick desarrolla un conjunto de axiomas sobre la comunicación, de los cuales quiero presentarles el primero de ellos: “Es imposible no comunicarse”.

Uno creería que los silencios, la quietud y la neutralidad del comportamiento humano pueden ser las vías para que una persona logre no comunicar… Pero lo cierto es que esos silencios, esas pausas y esa quietud están comunicando constantemente. De hecho, en las artes se utiliza mucho la pausa, el silencio y la quietud para generar ambientes, sensaciones y emociones en el público, por ejemplo en el teatro, la danza y la música.

Una forma de pensar sobre este primer axioma de Watzlawick puede ser la siguiente “todo comportamiento humano comunica”. Las acciones y comportamientos de las personas, por más pequeños e imperceptibles, hablan de las necesidades de dichas personas, así como sus objetivos, sus miedos, pensamientos, sentimientos, expectativas y deseos. Y del otro lado, la persona que ve ese comportamiento o mensaje, posee todo un mundo interno, una historia que determina la forma en que va a interpretar dicho mensaje.

Todo esto no debe asustarnos. Por el contrario, el objetivo de esta serie de blogs es poder comprender cómo nos comunicamos entre los seres humanos para buscar la manera más efectiva y asertiva de relacionarnos entre nosotros, pero eso lo veremos en nuestro siguiente blog. ¡Hasta la próxima!

Por: Pablo Molina Cortés
Especialista en Arte
Unidad de Promoción de la Salud
www.ups-obs.com

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