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La situación que estamos viviendo a nivel mundial con el Covid-19 nos tomó de sorpresa a prácticamente toda la población; y por supuesto, a todos los practicantes de la natación. Y es que, en cuestión de unas pocas semanas el virus llegó a casi todos los países como si fuera un tsunami viajando por todo el planeta, el cual, detenerlo por completo ha sido misión imposible. Los diferentes países, estados, ciudades, comunidades han tomado diferentes medidas para intentar contener toda la fuerza de este tsunami virulento que amenaza día a día y que no discrimina condición alguna.

Nuestro país, Costa Rica, ha venido activando progresivamente distintas medidas para contener el virus, incluso antes de que el gobierno confirmara el primer caso positivo el viernes 6 de marzo. De igual forma, la ola virulenta se las ha ingeniado para seguir propagándose y las medidas día tras día han venido en aumento. El miércoles 18 de marzo el Ministerio de Salud declaró el cierre total de gimnasios, polideportivos y piscinas, para evitar la concentración de personas en estos lugares, y con justa razón. A partir de ese día casi todas las personas que practican natación, se quedaron sin piscina y con la incertidumbre de hasta cuándo.

El ingrediente casi que exclusivo para mantener el nivel natatorio sin duda alguna es el agua. Mejorarlo en seco es tarea imposible y mantenerlo es difícil con el pasar de los días. La pérdida de la técnica y destreza específica en contacto con el agua no la vamos a sustituir con nada en seco; pero, sí podemos intentar que la pérdida que vayamos a tener no sea completa y a la vez resaltar elementos que en el agua son más difíciles de desarrollar. Para esto, el entrenamiento en seco será el ingrediente básico en este periodo de distanciamiento social.

 

¿Qué es el entrenamiento en seco?

El entrenamiento en seco se define como la preparación física fuera del agua que va dirigida de manera indirecta a la mejora del rendimiento de un nadador, mejorando distintas variables que en el agua es más difícil o imposible trabajarlas. Algunas de estas variables inclusive apuntan a no necesariamente el rendimiento del nadador en el agua, pero si a la salud general del nadador.

Además, con el entrenamiento en seco durante esta cuarentena se busca reemplazar ciertos efectos que tiene la actividad física en sí (como lo es la natación) dentro del cuerpo humano, ya que del todo no se contará con una piscina, o sea, el entrenamiento en seco mientras las piscinas esten cerradas no será un complemento para la natación, si no que será el único ingrediente con el que un nadador cuenta para intentar que su condición física general no toque fondo.

 

¿Qué beneficios nos provee el entrenamiento en seco para un practicante de la natación?

     La movilidad y flexo-elasticidad: El sedentarismo y la falta de movimiento provocará acortamientos musculares y falta de lubricación en las articulaciones. A la hora de retornar a la práctica natatoria con estas deficiencias, será más difícil los trabajos de técnica en piscina, además puede que haya probabilidad de tener alguna lesión si la pérdida de movilidad y flexo-elasticidad ha sido excesiva.

     La fuerza y musculatura: De igual forma el sedentarismo conlleva a la atrofia muscular y desactivación neuromuscular, y por ende, a una pérdida de fuerza. Esta pérdida a través de las semanas tendrá repercusiones en el rendimiento a la hora de regresar a la piscina. A pesar de que la resistencia del agua no se puede simular por completo fuera de ella, si podemos intentar simularla con determinados implementos, buscando mantener activa la musculatura involucrada en los distintos estilos de natación. También es importante realizar trabajos de fortalecimiento en la musculatura menos involucrada y más vulnerable a lesiones debido a los desbalances musculares que puede crear la práctica de la natación.

     Composición corporal y peso: La alimentación y la actividad física son los principales factores manipulables para mantener determinada composición corporal y peso. Por parte de la actividad física, la natación colabora de gran forma en el equilibrio que queremos tener en cuanto a peso y composición corporal, sin ella, a pesar de que modifiquemos nuestros hábitos alimenticios, será difícil mantenerlos. Aquí es donde el entrenamiento en seco puede ayudarnos a mantenernos en los parámetros estándares que queremos para sentirnos mejor en el agua. Combinando trabajos cardiovasculares y de fuerza en seco no nos alejaremos tanto de lo que queremos.

     Sistema energético: A pesar de que fuera del agua no podremos lograr la especificidad que queremos en cuanto a sistema energético y mejora del rendimiento en la natación, sí que podemos mantener el estímulo de los 3 grandes sistemas energéticos (Anaeróbico A-láctico, anaeróbico Láctico y Aeróbico), ya que todos están involucrados en la práctica natatoria variada. Realizando diferentes tipos de métodos de entrenamiento en seco que nos activen cada sistema. Lograremos al menos que a la hora de retornar al agua la tolerancia mental a cada sistema no sea tan baja y que las reservas energéticas de la musculatura involucrada esté activa y recargada.

    Hormonal y estado de ánimo: La actividad física en general, crea un entorno hormonal que la mayoría de veces es positiva para cada persona. Sensaciones como felicidad, placer, energía y fuerza son algunas de las respuestas que generarán las hormonas que secretamos durante la práctica de la natación. Durante la cuarentena al no contar con ninguna piscina podemos ir en la búsqueda hormonal positiva realizando actividades físicas en seco en nuestras casas.

    Impacto óseo: Aunque la natación es una actividad física muy beneficiosa en muchos planos desde el punto de vista de la salud, se ha demostrado que no mejora la masa ósea. Por lo que esta cuarentena puede tomarse como el punto de partida para practicantes de la natación que no tienen regularmente actividades de impacto en seco. El impacto como respuesta a la gravedad provoca estrés en el hueso, y como respuesta un fortalecimiento del mismo por parte del organismo. El problema para personas que solo practican natación toda su vida puede llegar a edades más avanzadas, al verse expuestas a enfermedades como osteoporosis, que puede llegar a provocarle fracturas debido a la fragilidad ósea.

Siempre podemos encontrar un lugar en nuestros hogares con una liga o banda elástica para simular movimientos y recorridos natatorios, una simple grada para realizar trabajo cardiovascular, ejercicios a cuerpo libre para fortalecer, dar impacto, mejorar la movilidad, estas herramientas combinadas con distintos métodos de entrenamiento y la guía de un profesional en el área pueden ayudarnos a mantener el estímulo de los distintos complementos que podemos trabajar en seco durante esta cuarentena, para que nuestra vuelta a la piscina la disfrutemos más, sea más amigable y no tengamos complicaciones, siempre manteniendo las medidas de higiene y recomendaciones del Ministerio de Salud.

Nota por: Ernesto J. Valverde Elizondo. Guardavidas Unidad de Infraestructura Deportiva, OBS.


 

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