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La intención de este artículo es que tengas una visión general de las vivencias relacionadas con el estudio y el trabajo, las incidencias del estrés en nuestro cuerpo independientemente de si es uno o más factores que lo producen; que tengas un enfoque claro de todas las generalidades de la práctica de actividad física, y como esto puede significar un gran cambio en pro de la mejora de un estilo de vida saludable del que puedes optar en mantener por muchísimo tiempo.

Se pretende ampliar el conocimiento acerca de cómo el estrés laboral o académico podría afectarnos, alterando nuestro sistema de respuestas a nivel cognitivo, emocional, motor y fisiológico.

EL ESTRÉS

Conceptualmente podemos verlo desde varias aristas dependiendo de donde reflejemos los efectos por los cuales nos vemos afectados; se puede decir que un concepto básico seria: El estado de cansancio mental provocado por una exigencia superior al rendimiento normal de la persona; el cual puede llegar a provocar variedad de trastornos físicos y mentales.

Por otro lado, podemos decir desde un punto de vista más biológico que el estrés es un conjunto de alteraciones que se producen en el cuerpo como respuesta física ante determinados estímulos que se dan de forma constante, como por ejemplo el frío, el miedo, la alegría, preocupación entre otros.

Aunado a los conceptos anteriormente mencionados podemos englobar que existen múltiples factores estresantes los cuales se pueden proponer como categorías psicosociales, biológicas, físico-químico-ambientales, psicológicos y laborales. Todos estos factores o categorías no son exclusivos y ajenos entre sí, ni a la realidad que vive cada persona.

Hay  dos tipos de estresores específicos interrelacionados de forma estrecha con la cotidianidad del quehacer universitario: el estrés académico y el laboral.

El primer factor en mención es el estrés académico, el cual es un proceso sistemático y esencialmente psicológico, que se presenta cuando el alumno se ve sometido en contextos escolares a una serie de demandas o estímulos que bajo su propia percepción son considerados estresores y que estos a su vez pueden causar un desequilibrio sistémico que obliga al estudiante a realizar acciones para compensar dichas sensaciones y volver a un estado de equilibrio.

Muy puntualmente podemos mencionar algunos factores estresores percibidos por la población estudiantil tales como: sobrecargas de tareas, ambiente físico desagradable, las evaluaciones, problemas o conflictos con los profesores o con los compañeros y los formatos de trabajo como por ejemplo trabajar en grupo.

Todo lo anterior, más otros aspectos como el nivel de estrés de la persona y la tolerancia individual, pueden generar una serie de afecciones adversas a la salud como insomnio, problemas digestivos, dolor de cabeza, fatiga crónica, bloqueo mental, desconcentración, ausentismo en las clases, aislamiento o desgano para realizar las actividades propias de la academia.

El  segundo factor, es  el  que sufre la fuerza laboral que mueve nuestro país, hablaremos entonces del estrés laboral.

El estrés relacionado con el trabajo así determinado por la organización internacional del trabajo,  tiene lugar cuando las exigencias del trabajo no corresponden o exceden las capacidades los recursos o necesidades del trabajador, o cuando el conocimiento y las habilidades de un trabajador se vea rebasado para enfrentar dichas exigencias que no van de la mano con las expectativas de la cultura organizativa del lugar.

La globalización ha llevado a cambios en los modelos de empleo actúales, ya que hay  una mayor flexibilidad en los procesos de trabajo, más empleo a tiempo parcial y trabajo temporal, además de contratación independiente del personal. Todas esas variables pueden desencadenar en mayores exigencias e inseguridad laboral, hay menor control y una mayor probabilidad de despido de los trabajadores.

El progreso tecnológico y la aparición de internet han conducido a numerosos cambios e innovaciones en los procesos de trabajo, haciendo cada vez más difícil identificar la delimitación entre el trabajo y la vida personal, produciendo conflicto a nivel familiar y laboral, ya que el trabajador puede sentir como difícil o imposible cumplir  ambas exigencias.

El impacto del estrés en la salud varía de un individuo a otro; sin embargo, los elevados niveles de estrés pueden influir directamente en el deterioro de la salud, incluidos los trastornos mentales y de comportamiento, podemos mencionar por ejemplo: el agotamiento, el burnout (cansancio crónico), el desgaste, la ansiedad y la depresión, así como daños físicos, entre los que podemos mencionar la enfermedad cardiovascular y los trastornos musculoesqueléticos.

Actualmente debe ponerse también mucha atención en los nuevos comportamientos de afrontamiento, como son el abuso del alcohol y las drogas, el hábito de fumar, la dieta poco saludable, la mala calidad del sueño, así como también mencionan investigaciones la relación con un aumento del índice de accidentes en el trabajo.

A lo largo de numerosas investigaciones se ha confirmado que la práctica regular de la actividad física mejora los niveles de ansiedad y depresión e incide beneficiosamente sobre otras emociones, contribuyendo todo ello al bienestar psicológico de las personas.

La Organización Mundial de la Salud ha señalado la necesidad de incrementar los niveles de actividad física, ya que es la opción más simple y rentable para mejorar nuestra salud.

Por lo tanto, hacer ejercicio físico tiene efectos beneficiosos sobre la salud psicológica, ya que  quien lo realiza regularmente se percibe más saludable, con menor estrés y presentan mejor estado de ánimo que aquellas otras que no lo realizan.

El ejercicio físico agudo moderado y habitual tiene efectos beneficiosos sobre la respuesta al estrés y por extensión sobre la salud. Una buena condición física modula los efectos del ejercicio sobre las respuestas cardiovasculares al estrés mental, ya que los sujetos aeróbicamente en forma tienen menor reactividad y mejor recuperación cardiovascular a los estresores psicosociales.

Incide positivamente en la disminución del riesgo cardiovascular, el cáncer de colon, previene los trastornos como la obesidad mórbida o la diabetes, ayuda a mejorar los parámetros músculoesqueléticos que influyen en la prevención de la osteoporosis, la artritis y el dolor de espalda así como disminuir de  la depresión y la ansiedad. ES por ello que en los últimos años ha proliferado la recomendación de realizar ejercicios de forma ideal con una guía profesional, lo cual inciden en gran medida en el mantenimiento y la mejora de la salud.

No está demás mencionar, que no solo funciona como una forma de aplacar la aparición de todos estos factores de riesgo antes mencionados, sino que también actúa como factor protector o terapéutico en el caso de que ya tengamos algunos de ellos.

Por otro lado, son numerosos los trabajos que muestran la relación positiva entre la práctica de ejercicio físico e indicadores de rendimiento laboral. Esta evidenciado científicamente el papel del ejercicio en el bienestar percibido en el trabajo llegando a la conclusión de que el ejercicio físico se asociaba, de forma directa e indirecta, con altos niveles de bienestar psicológico en las distintas facetas de la vida.

Otros estudios han mostrado que la promoción de la salud en el trabajo es una medida efectiva para disminuir el absentismo laboral y minimizar la pérdida de productividad, por lo tanto es importante que los empleadores implementen espacios  o actividades para que sus colaboradores realicen actividades físicas.

Finalmente,  se puede concluir que  tanto a nivel estudiantil  como laboral  es sumamente importante se cuente con un programa de ejercicio sistematizado y controlado para el bienestar  y para una mejora  positiva en la productividad tanto académicamente como laboral.

Ejemplos tan sencillos como salir a caminar, andar en bicicleta, ir a nadar, utilizar de forma regular los circuitos bio saludables de la universidad o parques públicos, hacer senderismo o actividades más concretas como practicar un deporte formal, ir al gimnasio o llevar clases de baile, zumba u otras opciones que acompañadas de un profesional en el tema pueden ser un cambio radical para mejorar tu salud.

Te recomiendo que integres la práctica del ejercicio físico como un instrumento de mejora constante de tu salud, ya que sabemos produce un sinfín de cambios químicos, fisiológicos y psicológicos que, por supuesto se ven reflejados en tu físico y en el cómo te desenvuelves diariamente en tus relaciones familiares, sociales laborales de toda índole.

Conforme mantengas un estilo de vida activo podrías pensar porque no, en un aumento del rendimiento; siempre  dirigido por un especialista para disminuir cualquier riesgo asociado y que sea específico a las necesidades o padecimientos previos; en el mejor de los casos a disfrutar con seguridad de una participación deportiva como parte de tu estilo de vida.

Lo más importante es que tienes información y herramientas para continuar y ojala empezar una vida activa, nunca es tarde para sentirnos bien ¡el primer paso lo daremos hoy!.

 

Bach. Jorge Valerio Valverde. Guardavidas Unidad de Infraestructura Deportiva


 

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