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Conocido en nuestra sociedad como el síndrome del nido vacío, este síndrome es una etapa en la cual los padres tienen sentimientos de tristeza y pérdida, cuando los hijos se van de la casa.

Si bien seguramente alentarías activamente a tus hijos para que fueran independientes, la experiencia de dejarlos ir puede ser dolorosa. Podría resultar difícil que de repente no tengas hijos en la casa que necesiten tu atención. Tal vez extrañarías formar parte de la vida cotidiana de tus hijos, así como la compañía.

Esta etapa se caracteriza por una sensación general de soledad que los padres u otros tutores pueden sentir cuando uno o más de sus hijos abandonan el hogar. Aunque es más común en las mujeres, puede ocurrir en ambos sexos. El matrimonio de un hijo o hija puede provocar sentimientos parecidos, ya que el papel e influencia de los padres a menudo se vuelve menos importante que el del nuevo cónyuge.

Un lazo maternal o paternal fuerte entre uno o ambos padres y su hijo puede empeorar esta condición. El papel de un padre cuando el hijo aún vive con ellos es más inmediato y cercano que el que es posible cuando viven en diferentes hogares, particularmente si la distancia física entre uno y otro significa una mayor dificultad para visitarse.

En el pasado, las investigaciones indicaban que los padres que se enfrentaban al síndrome del nido vacío presentaban sentimientos de pérdida profundos, que podía hacerlos vulnerables a la depresión, al alcoholismo, a la crisis de identidad y a los conflictos matrimoniales.

Sin embargo, con el pasar del tiempo los nuevos estudios realizados, puede evidenciar que un nido vacío puede reducir los conflictos familiares y laborales, y que puede ofrecerle a los padres muchos otros beneficios. Cuando el último hijo abandona el hogar, los padres tienen una nueva oportunidad para reencontrarse uno con el otro, mejorar la calidad de su matrimonio y reavivar los intereses para los cuales antes no tenían tiempo.

Por lo anterior, hoy día se considera que se puede sobrellevar el síndrome del nido vacío, realizando algunos pequeños cambios en la vida de los padres, planificando con anticipación  la salida de los hijos, ósea prepararse gradualmente; esto consiste en buscar nuevas oportunidades en la vida personal y profesional; mantenerse ocupado o aceptar nuevos desafíos en el trabajo o en el hogar pueden ayudar a aliviar la sensación de pérdida que podrían causar la partida de un hijo.

Algunas recomendaciones que pueden ayudar a enfrentar el síndrome del nido vacío, serían:

1.- Acepta la vida como una sucesión dinámica de etapas: Lo único constante en la vida es el cambio.

 

2.- Analiza la situación y tus sentimientos: A menudo la edad a la que se marchan los hijos de casa suele coincidir con una época de cambios muy difíciles ya que, bien sea por la menopausia o por la jubilación, se produce una alteración de hormonas y un aumento del tiempo libre que se combina con el síndrome del nido vacío en forma de pena, tristeza, fatiga o incapacidad para concentrarse. Sé consciente de cómo te sientes y las causas que te lleven a estar así.

 

3.- Reconoce tu pena: Es normal que les eches de menos y que eso te produzca dolor, es necesario asumir que tus hijos se han hecho mayores. Seguro que tienes sentimientos encontrados ya que por un lado sientes orgullo de que sean capaces de valerse por sí mismos y por otro te sientes triste por su partida. Esta pena no debe convertirse en permanente, ya que estos sentimientos pueden desencadenarse en una depresión o en una pérdida del sentido de la vida. Si es así como te sientes, debes recurrir por ayuda a un psicólogo o a un terapeuta.

 

4.- Alégrate por tus hijos: Es necesario que tus hijos vean que les apoyas en sus nuevos proyectos y que pueden recurrir a ti si lo necesitan. Es normal que sientas una cierta preocupación porque ya no puedes protegerles del mundo que les rodea, pero hazles saber que pueden regresar a su antigua casa si algo no funciona. Eso les dará tranquilidad y se sentirán apoyados. Nunca les hagas elegir entre su nueva vida y tú, porque eso sólo les hará sentirse culpables por haberte ‘abandonado’.

 

5.-Déjales tomar sus propias decisiones: Si ves a alguno de tus hijos abatido al principio, es normal; él también debe acostumbrarse a estar solo y a adaptarse a su nueva vida. Trata de no alegrarte de sus problemas a pesar de tu natural deseo de que vuelva a casa y evita siempre decirles la típica frase de “Yo te lo advertí”. Sólo provocarás que tu hijo no te haga partícipe de sus preocupaciones y se guarde para sí mismo sus problemas.

 

6.-Mantén la comunicación con tus hijos: No te obsesiones con saber qué están haciendo a cada momento, ni te imagines que les ha pasado algo malo si no sabes algo de ellos en todo el día. Debes aceptar que, aunque no hables con ellos tan a menudo como a ti te gustaría, no significa que hayas dejado de importarles, sólo que la relación se desarrollará de una manera distinta. Piensa que de cara al futuro, tus hijos en su madurez te reportarán muchas y nuevas alegrías, volverán a casa con sus parejas y luego con sus propios hijos.

 

7.-‘Cambia el chip’ con respecto a ellos: Debes tratar de mantener una relación adulta ahora que se han independizado, no les sermonees ni les trates como si todavía fueran unos niños, porque les incomodarás y se alejarán de ti.

 

8.-No crees un santuario en la habitación de tus hijos: Tampoco es bueno que intentes borrar cualquier rastro de ellos como si jamás hubieran vivido en tu casa.

 

9.-No invadas su espacio o te pases el día en la nueva casa de uno de tus hijos: Es necesario que tu hijo sea responsable de su nuevo hogar, por lo tanto, tampoco debes ocuparte de su limpieza, de llenar su refrigerador o de planchar su ropa.

 

10.-Dedícate tiempo: No debes abandonarte ni descuidar tu alimentación, aunque vayas a cocinar sólo para ti, ahora que tus hijos ya no están.

 

11.-Retoma actividades que hacías anteriormente y a las que tuviste que renunciar por falta de tiempo. Seguro que ahora las disfrutarás incluso más que antes.

 

12.-Desarrolla nuevas aficiones y realiza actividades físicas (paseos, excursiones, viajes. etc.). Esto hará que mantengas la mente ocupada y evitará los estados de ánimo bajos. Además una cierta actividad física es muy saludable y te permitirá combatir el insomnio que pudiera aparecer a raíz de la nueva situación familiar.

 

13.-Es una oportunidad de mejorar la vida espiritual: Este tiempo puede permitir el redescubrir el silencio de la casa, propicio para la introspección y la oración. Comenzar a asistir a la iglesia y contar con un guía espiritual.

 

14.-Estudia algo que te apetezca o aprende un idioma: Cada vez es más frecuente volver a las aulas tras la jubilación. ¿Por qué no? No sólo es un excelente ejercicio para la memoria, sino que además no se tiene la misma presión que cuando se es joven y se estudia para desarrollar una carrera profesional.

 

15.-Apúntate a una actividad creativa como un curso de pintura, manualidades, bailes de salón, talleres de cocina, costura, etc. Estas actividades son también muy recomendables ya que reducen el estrés y te permitirán conocer gente nueva, así como trabajar tu capacidad de concentración.

 

16.-Habla sobre tus sentimientos con tu pareja, debe comprender lo que estás pasando y cómo te sientes. Además quizás también ella esté padeciendo en alguna medida el síndrome del nido vacío aunque no lo haya exteriorizado. No es conveniente encerrarse en uno mismo, porque eso potenciará aún más los sentimientos de soledad que estás teniendo a raíz de la marcha de los hijos.

 

17.-Refuerza tu relación de pareja: Ahora que los hijos no monopolizan la conversación, surgirán nuevos temas de interés para ambos. Por tanto, se convierte en una oportunidad de redescubrirse, de hacer más cosas para disfrutar juntos, sobre todo ahora que seguramente estarán más desahogados económicamente.

 

18.-Procura salir con amigos: Seguro que muchos de ellos están en tu misma situación o incluso alguno de tus amigos o amigas ya hayan superado el síndrome del nido vacío y te puedan ayudar a compartir confidencias o sensaciones.

 

19.-Siéntete útil, ya que es una necesidad propia del ser humano: Cuando una persona siente que no se le necesita, pierde las ganas de vivir. Incluso está demostrado científicamente que las defensas bajan y que podemos enfermar con más facilidad. Existen numerosos programas de voluntariado donde podrás sentir que te realizas como persona y ocupar tu tiempo libre ayudando a los demás.

 

20.-Regálate una mascota, te ayudará a no ver la casa tan vacía y silenciosa. Cuidarla y sentir su cariño te reportarán numerosos beneficios para tu salud. Además la presencia de un animal en tu hogar puede ayudarte a sentir una mayor protección y hará que mantengas una rutina en torno a ella: alimentarlo, asearlo, pasearlo…

 

21.-Cuida de tus plantas o cultiva tu propio huerto: Es otra variante del punto anterior. La belleza de las plantas y las flores producen efectos beneficiosos para el ser humano, ya que relajan, animan y reducen el estrés. Mantener una planta sana supone una responsabilidad y sobre todo, mucha constancia.

 

Anímate a vivir esta nueva etapa de tu vida, experimentando cosas diferentes.

 

Recopilado por

Msc. Karla Mendoza Salty

Enfermera Ginecoobstetra

Oficina de Bienestar y Salud

Universidad de Costa Rica


 

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