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El autoconocimiento se define como conocer nuestras propias características, físicas o cognitivas. Esta palabra se forma a partir de dos vocablos: uno del latín y el otro del griego y se puede traducir como “saber sobre sí misma-mismo”. Algunas áreas del saber, tales como la Psicología, han estudiado este proceso, y lo determinan como la capacidad de introspección y la habilidad de reconocerse como un individuo, diferenciándose de su medio y otros individuos. 

Para comprender el autoconocimiento, debemos:

  1. Saber que es un proceso psíquico (de la mente o relacionados con ella) o psicológico, que se relaciona con ideas o las perspectivas subjetivas, entendiendo subjetivo como aquella propiedad de los argumentos que se basan en un punto de vista de alguna persona, y que por tanto, son influenciados por sus vivencias, intereses y/o necesidades particulares.

 

  1. Partir de la capacidad de introspección, como aquella posibilidad reflexiva con la que cuenta cada ser humano para analizarse a sí misma-mismo: es decir, “hacerse un autoexamen” de los sentimientos, pensamientos, decisiones o acciones que hemos realizado en diversos momentos de nuestras vidas.

 

  1. Los dos procesos anteriores se ven influenciados por múltiples factores externos, tales como nuestro lugar de nacimiento, nuestra crianza, los procesos educativos o la actividad laboral en donde nos hemos desarrollado, la exposición a medios de información, entre muchos otros, que modelan nuestras capacidades subjetivas de introspección.

 

Con lo anterior presente, cuando aplicamos el proceso de autoconocimiento, determinamos características físicas y cognitivas, así como las capacidades y habilidades de nosotras mismas y nosotros mismos, que parten del lenguaje que conocemos, de elementos comparativos con otras personas que nos rodean, así como de modelos históricos.

Además, mediante una perspectiva subjetiva y aplicando procesos de introspección, podemos definir un catálogo de características únicas, positivas o negativas, que nos permiten saber-nos, tanto para hacer brillar las más fuertes, como para pulir las más débiles. De esta manera, tendremos un kit de herramientas “a la medida”, que nos ayudarán a enfrentar los desafíos del cotidiano, tales como los que nos presenta el ambiente laboral.

En promedio, si sumamos el tiempo de trabajo, dedicamos a esta área más de un ¼ de nuestra vida. Si utilizamos tantas horas en ello, debemos tener presente que autoconocernos, nos permitirá saber tanto sobre nuestras propias formas de trabajo, como, por ejemplo, sobre nuestros vicios posturales cuando estamos sentadas-sentados o de pie, o el respeto que debemos tener con los tiempos de alimentación. Con esta información, podremos determinar cuáles son las acciones que debemos poner en práctica para alcanzar hábitos saludables en nuestro espacio laboral.

Por tanto, le invitamos a tomar algunos minutos de su día, para autoexaminarse, es decir, tomarse un tiempito para conocer los instrumentos propios que tienen a mano, para que el trabajo, en oficina o en casa,  sea tan agradable y placentero, que procure bienestar y salud.

Nota por Licda. Victoria Contreras Cambronero

Profesional en Arte Dramático y Educación No Formal

Unidad de Salud Ocupacional y Ambiental


 

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